Para nadie es nuevo que el coaching se ha hecho famoso en los últimos años. Cuando el coaching nació felicité personalmente su llegada al mundo por ser una buena manera de trabajar la mentalidad huyendo de los cuadros clínicos con los que a menudo relacionamos, equivocadamente, la psicología. Ahora me pregunto: ¿por qué no ha crecido de la forma esperada? es decir, ¿por qué no ha tenido mayor alcance? Si bien es cierto que hace unos 10 años la mayoría de la gente ni si quiera sabía el significado de la palabra “coaching”, actualmente, y estando de moda, son pocas las personas que han optado por él.

Dándole vueltas he llegado a la conclusión de que los resultados han estado lejos de lo prometido. El coaching saca lo mejor de ti, ayuda a tu desarrollo personal o profesional, catapulta tus habilidades, pero no el tipo de entrenamiento no deja de ser teórico, es por ello que, al ponerlo en práctica, tiene unos efectos diferentes en cada persona. Se trata de un entrenamiento que sigue unos parámetros determinados, estipulados por las escuelas de coaching, que forman a los coachs en masa. Por este motivo son muchos los que recurren al mentoring.